miércoles, 5 de agosto de 2009

LOS ASESORES

Autor: Aldo Mariátegui
Textos tomados del diario Correo
05 de julio de 2009

Le pregunto a alguien que conoce muy bien el Congreso sobre esta última propuesta de Alan García para una renovación parcial del mismo. Mi interlocutor me mira sonriente y me responde:
"¡Un disparate! No soluciona nada y más me parece una maniobra para darle una vez más de 'punching-bag' a este poder tan desprestigiado. O tal vez se trate de una maniobra aprista calculada para incrementar su porcentaje congresal en una hipotética renovación en el 2013... Mira, tienes que partir de que la actual composición tan penosa del Congreso se debe al sistema de elección, no al momento de la misma. Y eso que la valla electoral ha ayudado bastante, relativizando la perniciosa cifra repartidora y evitando más atomización. Igual van a elegir a gente que ni siquiera sabe escribir en estas renovaciones parciales mientras no haya requisitos académicos mínimos, exista el voto preferencial, sea obligatorio sufragar y no haya distritos uninominales. Además, existe el mito de que los congresistas son los que mandan. ¡Mentira! El 80% no entiende las cosas que les ponen por delante. Lo que tenemos actualmente en el Legislativo es un gobierno de asesores, no de congresistas. Los que hacen la chamba, leen las propuestas, hacen los lobbies, sugieren las iniciativas, leen los medios, etc... son los asesores, a los que nadie conoce y que sin embargo son los que más pesan. La mayoría de congresistas están más atentos a los flashes, los cócteles, los banquetes, las o los empleados-amantes, los viajes y todo lo que viene con la sensualidad del poder. O atentos a actos demagógicos que les consigan titulares y que ellos piensan que les garantizarán su reelección. Los más listos se abocan a establecer redes e intercambiar votos por lo que les interesa, mientras que otros ya actúan más como borregos pasivos. La mayoría de ellos eran unos 'don nadie' antes de ser elegidos, así que después se sienten la divina pomada, no saben manejar ser famosos, tener poder tan de repente, y se obnubilan. Algunos se vuelven muy déspotas y al antiguo provinciano humilde ni lo reconoces meses después de haber asumido. Muchos fijan su residencia en Lima y se olvidan totalmente de sus regiones. Otros consideran que se han sacado una beca o una lotería y están viviendo su cuarto de hora, al que tienen que exprimir a fondo. Pocos chambean de verdad.
Entonces otro tema es mejorar la calidad de los asesores, exigirles doctorados y controlar que se cumpla eso. Tal vez contratar un 'pool' de gente muy capaz y que de allí los congresistas escojan a su personal. Lo mismo con las secretarias, amanuenses, etc... Crear asistentes de carrera. Eso también evitaría que metan como asesores a los amantes, al repartidor de gas, a la doméstica y todos esos hechos tan penosos. Que no paguen favores, hagan ingresar a parientes o, peor aún, hagan la "sisa", que es contratar gente que no asiste al Congreso a cambio de entregar parte de su sueldo y tener seguro de salud.
Pero que una cosa quede en claro: con todos sus defectos, este Congreso es muy superior al anterior. ¡No sabes las historias de terror que te podría contar de Perú Posible! Antes tenía veinte Lescanos proponiendo barbaridades a cada rato, gente como Pedro Morales, los difuntos Gerardo Saavedra y Eithel Ramos, Carhuaricra, las histerias de Anel y 0.5% Canseco, Ramírez Canchari, el mismo Waisman que anda tranquilo ahora, etc... Hoy en día son mucho más mesurados.
Pero te digo, quienes legislan en verdad son los asesores".

miércoles, 29 de julio de 2009

Para pensar la crisis

Autor: Guillermo Giacosa
Textos tomados del
Diario Perú 21
28 y 29 de julio de 2009

A la larga, lo más grave de la crisis será la ligereza para juzgarla o los artificios para ocultarla. Hay opiniones que constituyen un insulto a la inteligencia pues se expresan como si no se hubiese producido una catástrofe o como si ese hecho nada tuviera que ver con los modos con los que venía operando el sistema económico. Esa negación, que es una expresión de inmadurez emocional y política, puede acarrear dramáticas consecuencias pues invita a que los sucesos que nos llevaron al estado actual se vuelvan a producir. Pareciera que, cuando el bolsillo es el afectado, la racionalidad termina en una vía muerta. En lo personal, quisiera estar equivocado cuando mis opiniones anuncian que el porvenir no será todo lo bueno que uno quisiera. No obstante siento que es obligación de todos los que tenemos el privilegio de publicar nuestros puntos de vista en un medio, la de ser fieles a la objetividad y devotos del pensamiento crítico. Las racionalizaciones destinadas a calmar los ánimos quedan a cargo de los políticos. Los periodistas a lo suyo, que es plantear lo más descarnadamente posible los datos que la realidad nos entrega y recopilar, si es posible, las opiniones más autorizadas y, sobre todo, ajenas a intereses partidarios o económicos, relativas a esa realidad.

Por ese motivo, me ha entusiasmado una reflexión que acaba de publicar la BBC y que puede ser útil como lectura de estos días de Fiestas Patrias. La he resumido sin alterar, al menos conscientemente, nada que refleje el espíritu de este escrito.

Bajo el título 'Cinco consecuencias filosóficas de la crisis’, la BBC expresa: “La actual crisis económica no se limita a una cuestión de estadísticas, ni se reduce al devastador impacto social del desempleo y la incertidumbre. Con la debacle mundial, hizo agua una particular visión del mundo que pareció dominante e irreversible con la caída del Muro de Berlín. Esta visión se cristalizó en algunas frases famosas como 'el fin de la historia’, de Fukuyama; 'la sociedad no existe’, de la primera ministra británica Thatcher, o los 10 mandamientos del consenso de Washington que impulsaban la liberalización-desregulación-privatización global”.

El nuevo dogma tras la derrota del comunismo era: todo el poder al sector privado, el mercado como medida de racionalidad económica y utopía, y el individualismo más descarnado como principio ético ordenador. Con la debacle económica, esta visión del mundo también entró en crisis y BBC identificó cinco consecuencias filosóficas: “1) Filosofía política y económica: La ley de la oferta y la demanda ejerció un reinado absoluto en la formulación de la política económica de las últimas tres décadas.
Según el pensamiento clásico, la oferta y la demanda funcionan como un perfecto sistema homeostático (autorregulado) que tiende al equilibrio perfecto y cuenta con un regulador infalible: el precio.

A mucha demanda y poca oferta de un producto, el precio sube hasta alcanzar la suma que el mercado puede pagar por ese bien”.

Del artículo de la BBC publicado ayer, lo último era: “La ley de la oferta y la demanda ejerció un reinado absoluto en la formulación de la política económica de las últimas tres décadas. Según el pensamiento clásico, la oferta y la demanda funcionan como un perfecto sistema autorregulado que tiende al equilibrio perfecto y cuenta con un regulador infalible: el precio. A mucha demanda y poca oferta de un producto, el precio sube hasta alcanzar la suma que el mercado puede pagar por ese bien”. Y agregaba: “A la inversa –poca demanda, mucha oferta–, el precio disminuye hasta que alguien lo adquiere, convencido de que no lo va a encontrar más barato. Ni el Premio Nobel otorgado al economista Joseph Stiglitz por su investigación sobre el papel que la información cumplía en este mercado –la información que tenían los miles o millones de integrantes de un mercado particular no era perfecta y, por tanto, el precio reflejaba otras variables– destruyó esa confianza ciega en este funcionamiento autorregulado. La premisa teórica era esta: ¿qué mejor que desregular todo y dejar que el mercado se encargue de los equilibrios económico-sociales? Pero, al parecer, la realidad económica está llena de fenómenos impredecibles. En las llamadas burbujas, como la inmobiliaria de las hipotecas 'subprime’ que desató la actual crisis, ¿dónde está el mecanismo autorregulador del mercado? ¿Reflejaba el precio de la propiedad –siempre al alza– la situación de la demanda y la oferta? La conclusión más obvia es que demanda, oferta y precio forman parte de un mecanismo económico-social infinitamente más complejo que esa simplificación que se ha aplicado durante tanto tiempo”.

Luego, la BBC aborda otro punto: 2. Crisis del racionalismo de mercado. Las preguntas anteriores ponen en duda una premisa fundamental de la ley de la demanda y la oferta: el racionalismo de los mercados. El ser humano busca la racionalidad económica y filosófica desde hace mucho tiempo. La planificación económica que hizo furor después de la crisis del 29 y de la posguerra buscó sintonizar la producción y el consumo con las necesidades de una sociedad. Con el derrumbe del comunismo, el mercado se impuso como única lógica global. Según esta ideología, el mercado era racional y eficiente para asignar recursos, tanto en el ámbito laboral como productivo y financiero. La debacle mostró que el mercado tiene la misma dosis de irracionalidad, capricho e imprevisibilidad que cualquier individuo o grupo humano. Lo que nos enfrenta a un problema inquietante: si los mercados o el Estado no son la base de un funcionamiento socioeconómico racional, ¿quiere decir que estamos a merced de los elementos?

3. Consecuencia axiológica: teoría de los valores. Esta aparente contradicción se complementa con una crisis de fundamentos éticos. Desde los años 80 y, en particular, con la caída del Muro de Berlín, se impuso un individualismo a ultranza que se basaba en una teoría del egoísmo como valor organizador ideal de una sociedad.

Gorriti: Combate a la corrupción no se tocó

Textos copiados del
Diario Corrreo
29 de julio de 2009

FUE UNA IMPORTANTE OMISIÓN, DICE ANALISTA POLÍTICO
El tema del combate a la corrupción fue una vez más "evadido" por el presidente Alan García, comentó el analista político Gustavo Gorriti.

"Eso socava la visión de un país grande. Los objetivos son imposibles de alcanzar si la lacra de la corrupción no es erradicada y cambiada por una cultura de integridad y honestidad, sobre todo en el manejo de los bienes públicos", afirmó a este diario.
De igual modo, lamentó que el "ego del Mandatario" lo empuje a incurrir en una "autocrítica cosmética", sin reconocer a cabalidad los principales errores de su administración.
Proponer la segunda vuelta en la elección de los gobiernos regionales, la renovación por mitades en el Congreso y la participación del pueblo en la ejecución de los recursos son un paso importante para una reforma del Estado, pero sorprende que el presidente Alan García lo haya anunciado en su cuarto mensaje y no en el primero. Así lo sostuvo el analista político Ricardo Vásquez Kunze, quien consideró que a estos tres puntos, que son pasos importantes en los lineamientos para la reforma del Estado, se deben sumar otros anunciados por el Mandatario, como son el código del consumo y la defensa de la democracia.

La palabra del rudo

Autor: César Lévano
Textos copiados de:
Diario: La Primera
29 de julio de 2009

El mensaje presidencial de este año fue ante todo kilométrico.
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Lo que más me sorprendió fue que entonaran la Marsellesa aprista, incluidos los versos que advierten: “la amenaza del imperialismo / a los pueblos quiere dominar”.
García debería ordenar una modificación de esa letra, que el sindicalista del Apra Arturo Sabroso escribió, copiándola, casi al pie de la letra, de la Marsellesa Anarquista.
...
García sabe asimismo hasta qué punto su régimen y su partido han sido estragados por la corrupción. Es este punto no se le ocurrió idea mejor que amenazar a los corruptos con aplicarles el nuevo Código Procesal Penal y confinarlos a la selva, a una prisión “que estamos construyendo” y que es literalmente utópica, en el sentido de que carece de ubicación. No es siquiera un proyecto.
Hubiera sido mejor que indicara que a esa imaginaria colonia penal enviaría a sus ex ministros y funcionarios apristas que se han levantado millones de dólares.
Nadie puede acusar a García de carecer de imaginación. No. Su fantasía, como en lo referente a la prisión selvática, no se encierra en la cárcel estrecha de la realidad.
Su ataque rudo, impetuoso, no sólo se estrella contra el presente. Arremete también contra el futuro: está seguro de que el año 2010 creceremos seis por ciento.
¿Cómo lo sabe? Nadie lo sabe.Se guía el presidente por una brújula personal: el optimismo febril. Eso lo llevó a proclamar: “Debemos llegar al 200 aniversario de nuestra independencia como un país del primer mundo”.
Hubiera sido bueno que precisara cuántas toneladas de acero, cuántos millones de automóviles, cuántos millones de toneladas de aluminio, cuántos aviones, cuántas patentes científicas, producirá anualmente ese Perú incorporado al primer mundo.
Seamos optimistas, como buenos peruanos. Alan García sabe las cifras exactas.

Discurso sin método

Autor: César Hildebrandt
Textos copiados del
Diario La Primera
29 de julio de 2009


El doctor Alan García promete que en el 2021, el año del bicentenario de la independencia, Perú será un país del primer mundo. Será un milagro pertenecer al ranking del primer mundo con presidentes del tercero, digo yo.
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Señala en seguida que gracias a él la pobreza ha bajado 14 puntos porcentuales: de 50 a 36 por ciento. Sólo Fujimori mentía con esta desfachatez. Las estimaciones más optimistas apuntan a una reducción real –metodología nueva y algo tramposa incluida- de cuatro puntos porcentuales.
Al rato demanda al ministro del Interior que use las armas de la policía “sin vacilación”. No lo satisface Bagua. Quiere más. Y en ningún momento del discurso lamenta la muerte de los 10 nativos. Reserva sus pesares sólo para los policías asesinados. Penas unilaterales de conservador converso.
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Se jacta de que los teléfonos celulares ya no son los cinco millones que él encontró. “Ahora hay 20 millones”, se fascina. Como si ese no fuera el negocio leonino de Telefónica, Claro y Nextel.
Segundos más tarde, un gran hallazgo retórico: “Tuvimos errores”. Pero, oh desilusión, no señala cuáles. La autocrítica no le alcanza para tanto.
En seguida dice que parte de su misión es “salvar al Perú de la crisis mundial”. Pero en el mismo discurso dice que ya hay señales de que el mundo está saliendo de la crisis. ¿De qué nos salvará, entonces? ¿Por qué no nos salva de él mismo?
Con el cinismo en ristre afirma que la democracia requiere de “poderes independientes”. No alcanzo a distinguir si Luis Alva Castro, su seudónimo en el Congreso servil, lo mira con especial devoción en ese momento.
“Cualquiera puede movilizar a las turbas”, exclama indignado. Una turba de aplausos convenidos lo interrumpe.“El modelo estatista y autoritario necesita controlar al parlamento”, reincide. Pero ya no parece cinismo sino alguna encefalopatía.
Anuncia que presentará el Código del Consumo y que una nueva cárcel en la selva espera a los corruptos. Pero no habla de la corrupción que invade su gobierno ni de la fiscalización que la puede evitar y que él, más bien, quiere debilitar para apurar el gasto.
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Y a renglón seguido una frase que quedará para la historia del ridículo: “La mejor manera de dialogar es gastar...” Como si todo fuera un asunto de dinero. Como si el sentido de la dignidad no hubiese estado presente en las cóleras de Bagua y en las lejanías hostiles del sur andino.
“Tengo un pacto sagrado con los jóvenes”, afirma. ¿Ignora que la mayor parte de los secretarios regionales de la Juventud Aprista se han pronunciado en contra de la expulsión ignominiosa de Luis Alberto Salgado, castigado por decir que el Apra se ha apartado de su cauce?
¿Y su respuesta a la reforma del Estado? Parece una broma: “¡Los Núcleos Ejecutores de Jóvenes!” Cree que con cuadrillas de obreros provisionales que hagan escaleras y limpien acequias se arreglará el problema del Estado-botín, del Estado cuadrapléjico que complica las cosas y produce la más alta cuota de corrupción.
Cuando anuncia que en el 2010 el Perú deberá de crecer por encima del 6 por ciento, ya la cosa es digna de “Los chistosos”. Lo mismo que cuando se enorgullece del precio de la gasolina (aunque no dice que el barril del crudo ha bajado 80 dólares desde su pico de 145 y que a eso se debe la insuficiente reducción del precio del galón de combustible).
Cual socio de Telefónica o amigo de Carlitos Slim (que lo es), se hincha para decir que hoy tenemos 772,000 conexiones de banda ancha. Lo que no puede reconocer es que las tarifas que aquí se cobran son las más caras de la región.
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Ya no es circense ni festivo cuando grita que “se ha capturado a 498 sospechosos de terrorismo”. No precisa cuántos de esos sospechosos tuvieron que ser liberados porque sus detenciones fueron brutales y arbitrarias.
Pero quizá lo peor del malhadado discurso ha sido aquello del Núcleo Básico de Defensa. Ha sido de una absoluta irresponsabilidad histórica mentirle al Perú diciendo lo que no es y anunciando “terribles sorpresas” que sólo existen en la cabeza de Su Excelencia. Estamos desarmados frente a Chile. Dependemos del pacifismo de Chile, no del nuestro. Esa es la pura verdad.

domingo, 19 de julio de 2009

Promesas... promesas... promesas...

Diario Perú 21
Autor: Fritz Du Bois
19 de julio de 2009

A pocos días de cumplirse el tercer año del gobierno de Alan García, uno tiene la impresión de que va camino a un resultado final que va a parecer 'espejo’ del de Toledo, es decir, se verá igual pero en sentido inverso. En el caso del oriundo de Cabana, su mandato fue de menos a más. Los primeros tres o cuatro años estuvieron marcados por permanentes escándalos y fue recién al final del gobierno que logró estabilidad en el manejo. Incluso una de sus decisiones más acertadas fue aislar su administración de las presiones partidarias para aumentar el gasto durante el proceso electoral nombrando como premier a un independiente como PPK.

En el caso del gobierno de Alan García parece que va en sentido opuesto –de más a menos–, ya que los primeros dos años la economía creció fuertemente y en general el país vivió un período de entusiasmo. Pero el impulso se viene perdiendo desde hace buen tiempo, no solo por efectos de la crisis internacional sino también por el mal manejo interno, y en vez de abrirse a independientes se está cerrando cada vez más en sus partidarios. Ante este escenario, haría bien el presidente en revisar algunas de las promesas electorales que ha olvidado.

Así tenemos que ofreció reformar el régimen presidencial para que el jefe del Estado se ocupara –a la francesa– de los grandes problemas nacionales y el primer ministro ejerciera las funciones de jefe de gobierno o del Poder Ejecutivo. Sin embargo, está haciendo lo contrario a lo ofrecido y ahora tenemos a un premier que ha devaluado el cargo al considerarse simplemente un coordinador de los mandados presidenciales.

Asimismo prometió que desaparecería la publicidad estatal (incluso estaba entre los grandes ahorros para financiar el plan de acción inicial), lo cual fue muy bien recibido por los contribuyentes por la irritación que causa ver nuestros impuestos desperdiciados en levantar la popularidad del gobierno de turno. Pero no podía ser cierta tanta belleza y ya cayó en el mismo vicio que Toledo, tratando de revertir la caída en la imagen presidencial con costosos spots pagados con nuestro dinero.

Finalmente, para un gobierno que confunde el desarrollo de un mercado eficiente y competitivo con el ser pro empresario –que dependiendo de qué empresario está al lado puede resultar siendo exactamente lo contrario, basta ver las leyes con nombre propio que se han estado promocionando– hubiera sido fundamental cumplir con la promesa de vender las acciones de las empresas públicas en la bolsa. Lo cual hubiera, al menos, garantizado transparencia en el manejo empresarial del Estado.

En realidad, ante el preocupante horizonte de los próximos dos años que con la actual tendencia serán los peores del mandato, de haber cumplido esas promesas habría un blindaje contra presiones partidarias, ya que el gobierno tendría menos capacidad de intervenir en el mercado, no contaría con recursos para campañas proselitistas pagadas por todos los peruanos y el gabinete sería dirigido por un jefe de gobierno.

jueves, 16 de julio de 2009

La muerte está rondando

Diario El Comercio
Autora: Beatriz Boza

Alberto Andrade Carmona murió el 19 de junio; Michael Jackson, Farrah Fawcett y Alicia Delgado el 25. El salsero Julio Barreto murió el 4 de julio, Marco Antonio Gallego la noche del miércoles pasado y Elvira Travesí ayer. Son muertes de personas conocidas, en algunos casos con quienes crecimos, nos divertimos o quizá nos identificamos, queridas por muchos. Muertes trágicas; en algunos casos, asesinatos truculentos. Muertes sentidas, ausencias que generan congoja, dolor y mucha tristeza. Es que son muertes con rostro mediático. Como la noticia de este Diario el domingo pasado, que presenta en portada la tumba de Harry Potter. Muchos han sentido y sufrido esas muertes como cercanas, porque son muertes mediáticas.
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Es curioso, en Bagua murieron 33 peruanos, la gripe AH1N1 ya registra siete muertes en el país, por accidentes de tránsito hasta abril ya han fallecido más de 140 personas solo en Lima, y 52 niños murieron por frío en Puno.

En nuestro país, 17 niños de cada mil no llegan a cumplir un año (comparado con siete en Estados Unidos y ocho en Chile).

Registramos 190 muertes durante el parto (ocho en Estados Unidos y 20 en Chile), tenemos más de 3,5 millones de pobres extremos y 10 millones de peruanos viven en situación de pobreza, pero al parecer nos hemos acostumbrado a ello.

A diferencia de las muertes con rostro conocido, es como si experimentásemos una total desconexión emocional con ese “otro” a quien no conocemos, pues no está en nuestro entorno. Hemos despersonalizado sus muertes y asumimos la pobreza como algo normal. Por eso no importan. Son solo estadísticas.

Si no lo sientes, no lo puedes asumir como propio. Y el gran desafío que tenemos como sociedad es que incluso el sentimiento no te lleva a la solución porque para llegar a esos miles de desconocidos requerimos una acción estatal eficaz en todos los niveles de gobierno, especialmente en el más cercano a la población y quizás más lejano a la modernidad: el centro poblado alejado. Ello no nos exime a los citadinos de responsabilidad.

La preocupación por el “otro” se practica a diario, en la combi cuando vemos que a otro le roban y no hacemos nada, cuando paramos el taxi a media calle, cuando preferimos no denunciar al corrupto o quedarnos callados para llevar la fiesta en paz. Con pequeñas acciones cotidianas podemos ponerle coto a esa muerte que nos está rondando.
16/07/09